Se acerca el draft.

Se acerca la NBA.

Se acerca la Yahoo! Fantasy.

Qué mejor momento, aprovechando tanta emoción, para zanjar este asunto pendiente; y es que mucho tiempo ha pasado desde que finalmente he decidido a romper el hielo, y publicar mis primeras palabras en este Blog de Guardianes Inside, nuestro Blog. Para ser honesto, son tantos los temas que me gustaría tocar en estas primeras líneas que me siento desbordado.

Siempre pensé que mi primer artículo sería un viaje al pasado. Un viaje que aclare el origen de todo esto, para poder poner un punto de partida a esta historia, y sobre todo a mi amor por el baloncesto y en concreto a la NBA, y cualquiera que me conozca sabe muy bien a dónde y a cuando acudiría para ello. San Antonio Spurs, tempranos 2000.

Por aquella época, los Lakers arrasaban a quién se pusiera por delante, con un three peat que hacía historia, liderados por una pareja de ensueño: Kobe Bryant y Shaquille O’ Neal. Pero a mí siempre me gustaron más los aspirantes. Siempre he creído que hay una magia especial en ver ganar al que no debería de hacerlo, al que a pesar de tener las armas adecuadas para ello no entra en las quinielas de muchos. Quizás por mis ansias de llevar la contraria, quizás por lo inesperado, no lo sé. En cualquier caso, ayudó a fijarme en ellos el hecho de que su jugador referente fuera nada menos que un ex- nadador, o quizás por qué no, el hecho de que tras llevarse el anillo el año de la temporada del Lock out en el 99, eran realmente algo más que unos aspirantes. Era difícil imaginar que acabarían siendo lo que terminaron siendo, un equipo campeón. Liderados por jugadores como Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili, conquistaron los anillos de 2003, 2005 y 2007. Y más tarde, con estos jugadores viendo de cerca el ocaso de su carrera, Greg Popovich consiguió juntar las piezas para crear uno de los bloques que mejor baloncesto han hecho en la historia de la liga, conquistando también el anillo de 2014 ante los Miami Heat de Lebron James.

Sin embargo, necesitaría varios artículos para satisfacer mis ganas de contaros esa historia, así que debería quedar para más adelante.

Otra opción para debutar en este blog sería algo relacionado con entrenamiento deportivo, aprovechando mi formación en Ciencias del Deporte. Puede que algo sobre mejora de fuerza en jugador de baloncesto, quizás algo de táctica, o incluso sobre cómo planifica las cargas de trabajo un jugador de este nivel, pero sería una tediosa forma de comenzar la que espero sea una fructífera andadura por este blog. Así que en vez de arrancar con tecnicismos, o en lugar de hablar del pasado, lo que quiero es hablaros sobre el presente.

Muchas veces hemos cometido el error de comparar de manera odiosa a los jugadores actuales con los de hace 20 años. Eternos duelos que nunca podremos ver entre Michael Jordan o Magic, con Curry o Lebron. Se han comparado las defensas. Poco podría hacer ninguna de las actuales se dice, ante los bad boys de Isaiah Thomas, o incluso los propios Pistons de Ben Wallace y compañía. Las franquicias también están en entredicho; hoy en día las estrellas se congregan demasiado.

Podríamos poner mil problemas a la NBA actual, y yo de hecho he cometido el error fatal de hacerlo durante muchos años… Durante mucho tiempo critiqué el estilo de juego de los Warriors, demasiado tiro exterior. Confieso que no me gustaba verlos ganar, sin embargo a día de hoy me fascina ver lo que hacen, lo que han hecho, y disfruto cada partido de Curry como si fuera el último. Un jugador ya de leyenda a pesar de que espero podamos verlo muchos años más. Qué decir de Lebron James. No le he pasado una al jugador más decisivo e inteligente de la última década, ni siquiera a pesar de regalarme un formidable triple doble la única vez que lo vi jugar en directo, nada menos que en el Madison Square Garden. Todo un templo. Ni siquiera la visión de juego y el manejo de balón de C. Paul han saciado esa nostalgia, ni siquiera Kevin Durant y su capacidad para fusilar a cualquier equipo en el momento decisivo desde cualquier posición. Podría seguir así un rato, pero la reflexión es que ahora que se acerca su final me doy cuenta de todo lo que me han dado, de todo lo que me han hecho disfrutar.

En cualquier caso, este año, por lo que sea estoy afrontando el inicio NBA con una ilusión especial. Estos días tuve la oportunidad de ver partidos y resúmenes donde los jugadores más jóvenes están teniendo la oportunidad de brillar especialmente. Veo a Lamelo Ball, tan fácil de criticar, haciendo pases y driblings que firmaría el propio Iverson. Veo al nuevo center de Cleveland, Mobley, moviéndose bajo el aro como los centers de hace años de nuestra liga. Disfruto de como jugadores jóvenes cargan sus equipos a las espaldas mostrando madurez impropia para su experiencia en la liga, son el ejemplo Tatum, Trae Young o el propio Doncic entre otros. Disfruto de los buenos tiradores jóvenes que aparecen, como Duncan Robinson o Donovan Mitchell. Disfruto incluso viendo a jugadores como Keldon Johnson o Dejonte Murray vistiendo con orgullo y honor la camiseta de mis amados Spurs.

La reflexión, ya para terminar, es que esta vez no voy a cometer el mismo error. Yo no sé vosotros… pero no voy a esperar 10 años para darle a estos jóvenes el valor que merecen, ni tampoco para disfrutarlos; pienso hacerlo desde este martes, así que el que quiera seguirme bienvenido sea.

Se vienen años de una NBA tremenda. Espectáculo y emoción a raudales.

Que viva la NBA, que vivan los jóvenes!!!!!!