Estamos ante otra temporada del todo inusual. Al margen de las habituales lesiones, los equipos NBA, y por consecuencia nuestras franquicias de Guardianes de la Zona están afrontando el goteo incesante de bajas por protocolo Covid. Todo un desafío ante el que, en algunos casos, ni siquiera ese segundo slot IL+ puede hacer frente.

En esta situación de las últimas semanas ni siquiera sorprendería que la NBA decidiera cerrar el negocio durante un par de semanas, a pesar de que seguramente hacerlo en época navideña supondría un revés económico de tamaño considerable. Veremos cómo evoluciona la cosa estos días, y que decide el bueno de Adam Silver.

Por si fuera poco, más curiosa es la situación que se da este año en los meses de inicio con algunos jugadores que directamente parece que se hubieran borrado de la faz de la tierra. Algunos directamente relacionados con el Covid, otros con lesiones, y otros directamente, pues ni se sabe.

Se echa de menos a Wiseman, Jamal Murray o Klay Thompson, todos ellos lesionados de larga duración. Con suerte pronto estarán dándole más emoción a esto.

Se echa de menos a Hachimura, cuya ausencia es mucho más misteriosa. Se desconoce por completo el motivo de su parón; ¿será un problema físico, mental, tema covid? Se sabrá a su momento, o puede que no…

Y finalmente las 3 joyas de la corona. Cada situación más retorcida que la anterior, pero todas marcadas por un denominador común: La falta flagrante de profesionalidad.

Y es que esta falta de profesionalidad es la única capaz de explicar, que un jugador gane la cantidad de kilos necesarios para retrasar su vuelta en 2 o 3 meses por encima de lo previsto, y eso hablando en el mejor de los casos.

También sería el único motivo para ser el único jugador de un equipo aspirante a campeón en no vacunarse, siendo uno de los jugadores franquicia, o en el caso de Simmons, para negarse a jugar dentro también de una sensación de misterio y de intriga considerable.

Todo esto contribuye a conformar una de las situaciones de más caos que se recuerdan en la historia de la NBA.

Y sorprende ver lo bien que se están moviendo algunos equipos dentro de esta situación de locura; ni de lejos se insinúa que estén siendo favorecidos por esta situación, ni mucho menos, su baloncesto hace justicia a sus resultados, pero llama la atención ver cómo donde unos se hunden, ellos salen a flote de manera magistral.

Es el caso de equipos ya consagrados en estas últimas campañas, como Jazz o Suns, implacables en estos primeros meses.

Mención a unos Cavs que, sin grandes estrellas están bordando el baloncesto, liderados por unos magistrales Garland y Mobley, y todo bajo la batuta de nuestro querido Ricky Rubio, cuya reciente lesión sin duda será una losa importante.

Se suman a los aspirantes unos Bulls a los que tras renovarse debidamente se les esperaba en esta fiesta, al igual que a Nets o Bucks, ambos haciendo los deberes con más facilidad que otros favoritos como Lakers o Nuggets.

 Pero por encima de todos, brillan como en sus mejores tiempos los Golden State Warriors. Posiblemente la mayor sorpresa de este primer trimestre. Liderados por el hombre de los 2974 triples, al cual también queremos homenajear en este artículo, están alcanzando números que ni los más optimistas podían esperar. Y es gracias no solo a los mencionados triples de Curry, sino a la consagración definitiva de Wiggins, o la explosión de Jordan Poole. Da miedo pensar lo que puede suceder si consiguen acoplar todas esas piezas cuando Klay Thompson esté en condiciones de volver a las canchas.

Veremos por tanto si continúan en esa línea, y veremos sobre todo si la NBA consigue que todas sus estrellas vuelvan al rebaño. La temporada está siendo apasionante sin muchos de los jugadores de referencia, por lo que solo podemos pensar que esto solo puede mejorar cuando los ingredientes que faltan se vayan incorporando.

¡¡Esperemos que no nos hagan esperar!!

 

Héctor García.